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¿Por qué se forman las varices?

¿Por qué se forman las varices?

Pocas molestias de las piernas se subestiman tanto como las varices. Muchas personas las ven solo como un problema estético, pero cuando aparecen venas abultadas, pesadez, calambres o hinchazón, la pregunta cambia rápido: ¿por que se forma la varices? La respuesta corta es que se producen cuando las venas, sobre todo las de las piernas, pierden capacidad para devolver bien la sangre al corazón y esta se acumula.

Entender por qué ocurre ayuda a tomar mejores decisiones. No siempre se pueden evitar por completo, pero sí es posible reducir su avance, aliviar síntomas y reconocer cuándo conviene consultar.

Qué son las varices y por qué aparecen

Las varices son venas dilatadas y tortuosas que suelen verse bajo la piel, especialmente en piernas y pies. Suelen aparecer porque el sistema venoso trabaja contra la gravedad. Para que la sangre vuelva hacia arriba, las venas cuentan con válvulas internas que se abren y cierran para impedir que la sangre retroceda.

Cuando esas válvulas se debilitan o la pared de la vena pierde elasticidad, parte de la sangre se queda estancada. Esa presión mantenida hace que la vena se ensanche, se vuelva más visible y, con el tiempo, cause síntomas. Ese estancamiento de sangre es el mecanismo principal detrás de las varices.

No todas las venas visibles son varices. A veces se trata de arañas vasculares, que son más finas y superficiales. Las varices, en cambio, suelen ser más gruesas, elevadas y asociarse a sensación de pesadez o cansancio.

Por qué se forman las varices: causas más frecuentes

Si pensamos en por qué se forman las varices, hay varios factores que suelen combinarse. Rara vez existe una sola causa.

Debilidad de las válvulas venosas

Es la causa más común. Si las válvulas no cierran bien, la sangre se devuelve y aumenta la presión dentro de la vena. Ese aumento de presión termina deformándola. Algunas personas nacen con mayor predisposición a que esto ocurra, y otras lo desarrollan con los años.

Permanecer mucho tiempo de pie o sentado

Estar muchas horas de pie, como ocurre en ciertos trabajos, dificulta el retorno venoso. Lo mismo pasa si se pasa demasiado tiempo sentado, especialmente sin mover las piernas. La falta de movimiento reduce el efecto de los músculos de la pantorrilla, que actúan como una bomba natural para empujar la sangre hacia arriba.

Embarazo

Durante el embarazo aumenta el volumen de sangre y también la presión sobre las venas de la pelvis y las piernas. Además, los cambios hormonales favorecen que las paredes venosas se relajen. Por eso muchas mujeres notan venas más marcadas o varices nuevas durante esta etapa. En algunos casos mejoran después del parto, pero no siempre desaparecen del todo.

Edad

Con el paso del tiempo, las venas y sus válvulas pueden desgastarse. Envejecer no causa varices por sí solo, pero sí aumenta el riesgo de que el sistema venoso pierda eficacia.

Sobrepeso u obesidad

El exceso de peso añade presión a las venas de las piernas. Esa carga extra puede favorecer la insuficiencia venosa, especialmente si se combina con sedentarismo.

Factores hormonales

Las hormonas influyen en el tono de las venas. Por eso las varices son más frecuentes en mujeres y pueden empeorar con ciertos cambios hormonales, como embarazo, menopausia o uso de anticonceptivos en algunas personas predispuestas.

Factores de riesgo que conviene conocer

Hay personas con más probabilidad de desarrollar varices aunque lleven hábitos saludables. Esto no significa que no puedan cuidarse, sino que necesitan estar más atentas.

Factor Cómo influye
Antecedentes familiares La herencia pesa mucho. Si tus padres o hermanos tienen varices, el riesgo aumenta.
Sexo femenino Los cambios hormonales y el embarazo hacen que sean más frecuentes en mujeres.
Trabajo sedentario o de pie Favorece el estancamiento de sangre en las piernas.
Edad Con los años puede disminuir la elasticidad venosa.
Exceso de peso Aumenta la presión sobre las venas de las extremidades inferiores.
Estreñimiento crónico El esfuerzo repetido puede aumentar la presión abdominal y dificultar el retorno venoso.

Síntomas: no siempre duelen, pero sí avisan

Muchas personas creen que si no hay dolor, no hay problema. No es tan simple. Las varices pueden existir sin dolor visible, sobre todo al inicio. Aun así, suelen dar señales.

Los síntomas más habituales son pesadez en las piernas, cansancio, hinchazón en tobillos, ardor, picor, calambres nocturnos y sensación de pulsación o tirantez. En algunas personas, las molestias empeoran al final del día, con el calor o después de estar mucho rato sin moverse.

También puede haber cambios en la piel. Cuando la insuficiencia venosa progresa, la piel alrededor del tobillo puede oscurecerse, endurecerse o volverse más frágil. Ese ya no es un signo menor y merece valoración médica.

Cuándo las varices pueden ser algo más serio

La mayoría de las varices no representan una urgencia, pero conviene no normalizarlas cuando aparecen ciertos signos. Dolor repentino, enrojecimiento intenso, calor local, sangrado, hinchazón marcada de una sola pierna o úlceras cerca del tobillo son motivos para consultar.

También hace falta atención si las molestias interfieren con caminar, dormir o trabajar. Aunque muchas veces el abordaje inicial es conservador, hay casos en los que se necesita estudio vascular para descartar complicaciones o valorar tratamiento.

Qué puedes hacer para prevenirlas o frenar su avance

No existe una fórmula perfecta, pero sí medidas útiles y realistas. La clave está en mejorar la circulación y reducir la presión en las venas.

Caminar con frecuencia ayuda mucho. No hace falta entrenamiento intenso: caminar a paso ligero, mover los tobillos, subir escaleras o levantarse unos minutos cada hora puede marcar diferencia. El movimiento activa la musculatura de la pantorrilla y favorece el retorno venoso.

Elevar las piernas al descansar también puede aliviar. Bastan algunos minutos con las piernas por encima del nivel del corazón, especialmente al final del día. No cura las varices, pero reduce sensación de pesadez e hinchazón.

Mantener un peso saludable suma beneficios. Menos presión sobre las piernas suele traducirse en menos síntomas. Además, una alimentación rica en frutas, verduras, legumbres, agua y fibra puede ayudar de forma indirecta, ya que evita el estreñimiento y favorece la salud vascular general.

La ropa demasiado ajustada en cintura, ingles o piernas puede empeorar la sensación de congestión en algunas personas. No es la causa principal de las varices, pero si ya existe predisposición, conviene evitar presión innecesaria.

¿Sirven las medias de compresión?

En muchas personas, sí. Las medias de compresión ayudan porque ejercen una presión graduada que favorece el retorno de la sangre hacia arriba. Pueden aliviar pesadez, hinchazón y cansancio, sobre todo en quienes pasan muchas horas de pie o ya tienen insuficiencia venosa.

Eso sí, no todas las medias son iguales. La talla, el nivel de compresión y el momento de uso importan. En personas con enfermedad arterial, diabetes con ciertas complicaciones o problemas cutáneos, conviene consultar antes de usarlas de forma habitual.

Tratamientos médicos: cuándo se consideran

Si las medidas diarias no son suficientes o las varices avanzan, existen tratamientos médicos. Entre ellos están la escleroterapia, algunos procedimientos con láser o radiofrecuencia y la cirugía en casos concretos. La elección depende del tipo de vena, los síntomas y el estado del sistema venoso profundo.

No todas las varices necesitan intervención, y no todas las intervenciones persiguen solo un fin estético. Cuando hay dolor, inflamación persistente, cambios en la piel o riesgo de complicaciones, tratar puede mejorar calidad de vida y prevenir problemas mayores.

Mitos frecuentes sobre las varices

Uno de los mitos más repetidos es que cruzar las piernas las causa. No hay evidencia sólida de que ese gesto por sí solo produzca varices, aunque si ya tienes molestias puede hacerte sentir peor por momentos.

Otro mito es pensar que solo les pasa a personas mayores. La edad aumenta el riesgo, sí, pero también pueden aparecer en adultos jóvenes, especialmente si existe herencia, embarazo, sobrepeso o trabajos con poca movilidad.

También se suele creer que hacer ejercicio las empeora. En general ocurre lo contrario: la actividad física moderada suele ayudar. Lo que puede resultar incómodo son ejercicios de alto impacto o esfuerzos muy intensos si ya hay síntomas importantes, y ahí conviene individualizar.

Una mirada práctica para el día a día

Si notas venas abultadas, pesadez o hinchazón recurrente, no hace falta entrar en alarma, pero tampoco dejarlo pasar durante años. Observar cuándo empeoran los síntomas, moverte más durante el día, descansar con las piernas elevadas y revisar factores de riesgo puede ser un primer paso útil.

En Salud y bienestar cotidiano, pocas cosas funcionan tan bien como lo simple hecho con constancia. Las varices suelen avanzar despacio, y por eso mismo el cuidado diario también cuenta mucho. Si tu cuerpo ya te está dando señales en las piernas, escucharlas a tiempo siempre juega a favor.

El equipo editorial de EnSalud.soy
Última actualización de esta página: 21.05.2026

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